La visión de Happew

Objetivos, visión y posicionamiento: ¿cómo se posiciona Happew?

Resumen

La transformación de las redes sociales

Desde hace algunos años, las principales plataformas sociales han adoptado ampliamente los vídeos cortos como formato preferido. Al mismo tiempo, las herramientas de edición de vídeo en el móvil se han popularizado y la creación de contenido en redes sociales se ha normalizado.

La aparición de un formato único multiplataforma, la popularización de las herramientas de producción y la normalización de los hábitos han tenido una consecuencia: la explosión del número de creadores y del volumen de contenidos publicados en las redes sociales.

Por otra parte, las plataformas han adoptado unánimemente el mismo formato de presentación: un feed infinito compuesto por vídeos cortos verticales mostrados uno tras otro y cuyo orden lo deciden algoritmos de recomendación.

Esta presentación contrasta con lo que conocíamos: hoy la atención ya no está en la personalidad de un creador, su mundo y sus ideas, sino en un contenido visto fuera de contexto.

Los usuarios de Instagram conocen bien este fenómeno: se ha vuelto casi imposible ver una publicación de un amigo al que sigues en el feed, ya que está contaminado por anuncios, contenido patrocinado y recomendaciones del algoritmo.

Para las personas conocidas a las que seguimos, podríamos pensar que perderse información sobre ellas no es tan grave; pero no ocurre lo mismo con los creadores que desean mantener vínculos con sus comunidades.

De hecho, es un fenómeno bien conocido entre los creadores que llevan más de dos años en esto: las visualizaciones bajan drásticamente y la notoriedad y la confianza, tan duramente ganadas, parecen desvanecerse poco a poco.

La mayoría de los actores del sector culpan a los algoritmos de recomendación. Sin embargo, la verdad es otra: los algoritmos no han cambiado (siguen buscando captar la atención de los usuarios); lo que ha aumentado es la cantidad de contenido disponible.

Así, los creadores se vuelven invisibles no porque el algoritmo los olvide, sino porque quedan diluidos en la masa de nuevos creadores y nuevos contenidos producidos cada día.

Las consecuencias para los creadores y los fans

Para luchar contra esta invisibilización, los creadores solo tienen dos opciones:

  • Producir muchísimo más contenido
  • Buscar la polémica y seguir únicamente las tendencias.

La primera es un pharmakon, es decir, a la vez un remedio y un veneno. Producir más contenido aumenta la visibilidad durante un tiempo, pero también incrementa la masa total de contenido y el ritmo de producción impuesto a otros creadores para seguir siendo visibles.

La segunda opción permite atraer la atención. Pero esa atención cae cuando otros creadores se alinean con el mismo nivel de polémica. Entonces hay que subir un escalón más y comienza la espiral.

Este sistema, que entendemos poco virtuoso, no está exento de problemas. ¿Cómo se puede mantener la calidad y la autenticidad del vínculo con la comunidad cuando producir en masa es la única forma de no desaparecer?

Peor aún: ¿cómo se puede esperar compartir información importante, que quizá necesite algo de calma para comprenderse, cuando el contenido de al lado grita su ambición de robar la atención del espectador?

Así, la desaparición y las ausencias puntuales de algunos creadores a los que seguíamos desde hace tiempo se entienden. Porque, si para nosotros como consumidores —fans de unos pocos pero interesados en todo— las consecuencias aún son invisibles, para los creadores es otra historia.

Seamos claros: la mayoría de los creadores vive mal esta situación. Están atrapados: si producen a su ritmo y sobre temas que les apasionan, conservan el corazón de su comunidad pero pierden su atención. Y si producen en masa, conservan la atención pero pierden el corazón y la confianza de sus fans.

En el mundo actual de las redes sociales, los valores están invertidos: TikTok, Instagram, Snapchat y Facebook valoran mucho más las impresiones, las visualizaciones y los comentarios en contenidos simples que las miradas atentas, la consideración y la discusión sobre contenidos más ricos.

En resumen, lo que originalmente era entretenimiento se ha convertido en distracción, una forma de llenar el aburrimiento para los fans.

El futuro de las redes sociales

Una pregunta natural es: ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Y la respuesta se resume en dos palabras: modelo de negocio.

La razón por la que las plataformas han mutado así se encuentra en su mecánica económica. Las plataformas sociales, en su mayoría, monetizan la atención de las personas. Cuanto más tiempo pasas en una plataforma, más te conoce. Y cuanto más te conoce, más probable es que le concedas al menos tres segundos de atención a las 20 o 30 publicidades que te muestra por hora de navegación.

Sí, así es como las redes sociales ganan dinero: cobrando a las marcas por 3 segundos de atención en publicaciones publicitarias.

Así entendemos por qué ocurrió esta transformación: las plataformas desplazan la atención de los creadores hacia el contenido para no depender de los creadores. Los usuarios adquiridos permanecen allí, independientemente de las decisiones, la estabilidad o la fiabilidad de los creadores influyentes.

El plan está claro: gracias a esta transformación, las plataformas actuales crean un mundo en el que los creadores producen volúmenes astronómicos de contenido pensado únicamente para captar la atención de los usuarios. Y si un creador decide no jugar el juego, el algoritmo lo invisibiliza discretamente, sin que los fans se den cuenta.

Y podemos pensar que la tendencia no está cerca de cambiar. Con la llegada de la IA y la promesa de que en unos años (si no en unos meses) podremos producir en segundos vídeos cortos verticales publicables en todas las plataformas, es inevitable que los fenómenos descritos aquí se acentúen e intensifiquen.

La visión de Happew

Aquí creemos que la confianza, la autenticidad y el vínculo que un creador mantiene con su comunidad tienen infinitamente más valor que cientos de miles de visualizaciones.

Aquí creemos que la salud mental, el ánimo, la creatividad y la personalidad de los creadores de todo tipo y de cualquier tamaño deben preservarse, cuidarse y valorarse.

Porque para nosotros son los creadores de contenido quienes hacen de internet lo que es, creemos que los creadores merecen algo mejor que competir con actores cuya única ambición es robar la atención.

Aquí creemos que todos los creadores pueden coexistir, ganarse la vida y monetizarse por lo que son, independientemente de su formato preferido y de su tamaño.

Por último, creemos que 3 segundos de atención de un usuario no tienen ningún valor y que solo la atención real es monetizable.

Así es como creamos Happew.

Happew es una plataforma que te permite ofrecer a tus fans contenidos para desbloquear. En Happew, formas rejillas de contenido que llamamos juegos. Tus fans desbloquean tus contenidos mediante un juego. Este juego es un sorteo. En cada partida se sortea un contenido y, si el jugador aún no lo ha ganado, se vuelve visible.

Los contenidos de los juegos de Happew encadenan medios de imagen, vídeo y texto, organizados como quieras. Este formato te permite comunicar a tus fans contenidos ricos y narrativos sin la limitación de un tipo de medio.

Happew es totalmente gratuito. Pero es una plataforma monetizada: cada vez que uno de tus fans juega a tus juegos de Happew, ganas ingresos. La monetización es desde el primer día, para todos, sin condiciones y sin límites.

La monetización proviene de la publicidad. Para jugar a tus juegos de Happew, tus fans usan un token que obtienen en lotes de 3 a 10 viendo un anuncio de vídeo de 5 a 60 segundos.

Asumimos la publicidad y la monetización de los creadores de contenido porque, a diferencia de otras plataformas:

  • El momento de ver los anuncios lo eligen los fans
  • La publicidad no interrumpe el consumo de los contenidos
  • Los anuncios mostrados son interactivos (juegos móviles, por ejemplo) y de buena calidad
  • Y toda publicidad mostrada en Happew genera ingresos para un creador de contenido.

Además de la monetización —que, por cierto, está entre 2$ y 8$ por 1.000 impresiones publicitarias según los períodos y el mercado (ver Cómo funciona la monetización en Happew )— este sistema tiene la ventaja de conservar solo la calidad: si un juego tiene éxito, es porque los fans le dan importancia.

Además, tus fans son anónimos en Happew. Para jugar, no necesitan cuenta ni iniciar sesión. Solo se requiere la aplicación.

No exigir autenticación es la mejor manera de garantizar a tus fans que no recopilamos ningún dato personal sobre ellos (sus datos se almacenan en su teléfono). Y eso simplifica enormemente la redirección de tus fans desde las plataformas clásicas hacia Happew.

Así, Happew es anónimo para tus fans, monetizado para ti y gratuito para todos.

Pero esto no se queda ahí.

En Happew no hay algoritmo de búsqueda: si un fan te encuentra en Happew es porque conoce tu nombre de usuario exacto o hace clic en un enlace a tu perfil o a uno de tus juegos. Tampoco hay algoritmo de recomendación: cuando un fan viene por ti, solo te ve a ti. Happew no te pone en competencia con otros creadores.

Sin embargo, puedes hacer recomendaciones a tu comunidad tú mismo, recomendando a otros creadores de la plataforma. Creemos que conoces tu comunidad mejor que nosotros, así que es natural que la decisión sea tuya. Las recomendaciones que haces a tus fans en Happew aparecen en el feed.

Así, pretendemos construir una plataforma a la vez sana y justa para los creadores y respetuosa con los fans. Una red de valores donde todas las interacciones tienen un punto en común: la calidad de la relación entre un fan y el creador al que sigue. En definitiva, queremos volver a poner el valor en el lugar correcto: en el vínculo entre un creador y su comunidad.

Descarga Happew en iOS o Android para entender mejor el concepto gracias a los juegos demo presentes en el feed al instalar la app, y lee Qué es Happew para descubrir todas las funcionalidades de la plataforma.